Moby Dick de Herman Melville, Resumen y Análisis
Un clásico de la literatura norteamericana
Moby Dick es una obra escrita hace casi 200 años, con una vigencia destacable en nuestros tiempos. La universalidad de esta obra yace en personajes que se desarrollan en sentimientos y batallas muy ajenas las que diariamente somos sometidos. El odio del capitán Ahab hacia la ballena parte desde una base bien justificable; la pérdida de una pierna por la ballena blanca llamada Moby Dick hace de Ahab su nuevo horizonte para cobrar una venganza donde el bien y el mal luchan por su permanencia. La razón de Ahab y el motivo de la caza, en un comienzo, son llevaderos y con entusiasmo por parte de la tripulación ante aquel maligno ser blanco que ha azotado y asesinado a varios marineros. Resulta que, en el desarrollo de los acontecimientos, resalta que el humano, ese ser hecho de sentimientos intensos y profundos, puede cometer empresas inservibles e imprudentes por razones obviamente tontas. Continúan porque amoldan la existencia a una acción tan destructiva como lo es la venganza.
El humano es capaz de crear grandes obras; la misma Moby Dick es una de ellas. Como un tratado donde enaltece lo que fue una industria tan importante en su tiempo como lo fue la caza de la ballena, Herman Melville trata de llevar una actividad compleja, peligrosa e independiente del mundo, a un resumen completo de dicha actividad; desde sus representaciones en el arte, hasta la anatomía y las razas de ballena que se conocen, indudablemente el escritor es un hombre brillante que intento realizar una empresa complicada para un libro, y que por ende, las probabilidades de fracaso eran altas, cosa que sucedió.
Algo es claro en esta novela, y es que las metas que se proponen los humanos para conseguir sus fines o sueños son siempre logradas por la voluntad humana. La voluntad humana en su libre albedrío puede resultar peligrosa por su condición de estar sometida a las sensaciones, sensaciones que en su mejor grado son la esperanza y la ilusión, como en otros el resentimiento y el odio. Todos los días somos testigos de estos estallidos de locura por parte de personas que llamamos líderes o gobernantes, guiados no por la lógica y el bienestar general, sino decisiones guiadas desde el ego y la pérdida de la consciencia. Otras veces vemos que en nuestro día a día llevamos injurias internas, ideas a calar, en nosotros o en nuestros allegados, para realizar locuras con consecuencias terribles, pero que desde el momento que germinó la idea de llevar a cabo tales acciones, paralelamente sabíamos y éramos conscientes de que eran malas.
Por ello, Moby Dick es una novela importante, y sus referencias en el cine, arte y comedias, las vemos allí, como si aún existiera.
Resumen
Parte 1
“Llamadme Ismael” comienza el libro; el narrador de esta novela es un marinero joven que por primera vez se embarca al mundo ballenero. Desde el comienzo vemos que el narrador es profundo en sus pensamientos, y que está enamorado del mundo marino, por lo cual escribe el libro para que el lector entienda desde su punto de vista las cosas. Se dirige hacia Nantucket, donde se encuentra la mayor industria ballenera del mundo, pero no tiene mucho dinero, por lo cual decide quedarse en posadas más humildes, por lo que se encontrará con muchos marineros que se dedican a la caza de ballenas.
Ya era muy tarde, y en la posada en la que estaba preguntó si había una cama disponible. El dueño de la posada le explica que no tiene camas disponibles, pero si desea, puede compartir cama con un marinero. Al momento, Ismael pregunta quién es ese marinero con el que dormirá (decidido entonces, porque ya era muy tarde para buscar otro sitio). El dueño le explica que aún no ha llegado porque está vendiendo cabezas humanas; alerta a Ismael esta situación, ya que se trataba de un caníbal, pensando en rechazar la oferta del posadero, pero este le dijo que por la hora (eran las 12), el caníbal no iba a volver porque se habría quedado en otra posada.
Ismael se va a dormir, y cuando está a punto de agarrar sueño, la puerta de la habitación se abre y un desconocido de tez negra con manchas amarillas, la piel llena de tatuajes en todo el cuerpo y la cara; este tenía un arpón ballenero y un hacha. Este salta encima de Ismael para matarlo, por el susto de tener a alguien en su cuarto; el posadero llega y remedia la situación presentándolos. Ismael termina durmiendo con el caníbal; su nombre era Queequeg. Al día siguiente, se habían vuelto amigos.
Queequeg era arponera de ballena y tenía experiencia en la caza, por lo que Ismael se pega a él para conseguir su primer trabajo en un ballenero. Pasaron unos días, y Queequeg, por un ritual religioso, le dice a Ismael que vaya al puerto para que busque un ballenero y ofrezca el servicio de los dos.
Ismael se topa entonces con el barco Pecoud; el dueño del ballenero, junto a su socio, le ofrece unirse a la tripulación del Pecoud por 3 años, para recolectar aceite de ballena, donde serán dirigidos por un capitán llamado Ahab, aunque este no está presente en ese momento. Queequed también es contratado cuando demuestra su puntería con el arpón e impresiona a los dueños.
El barco está zarpando; Ismael y Queequeg ya están a bordo. Lo curioso era que el famoso capitán Ahab nunca salió de su camerino, por lo que el barco era dirigido por su primer oficial Starbuck y segundo oficial Stub. Los rumores sobre el capitán alertan a Ismael, ya que se dice que es un viejo que perdió su pierna por una ballena; además, ciertos rumores de un loco que se encuentra Ismael antes de zarpar le dan mal presagio.
Parte 2
Varios días pasaron, sin que el capitán Ahad se asomara, creando un misterio en torno a su figura. Starbuck, el primer oficial, se hacía cargo como capitán del barco mientras Ahab estaba ausente, un hombre sensato, sencillo y honrado. Cuando el capitán Ahab sale por primera vez, se nota que es un anciano, pero su espíritu es muy alto. Donde la ballena arrancó su pierna, este la reemplazó con una prótesis hecha de huesos de ballena.
El capitán Ahab reúne a todos los marineros para informarles que el verdadero objetivo del viaje es la caza de una ballena blanca llamada Moby Dick, les dice que Moby Dick fue la que le arrancó su pierna, y que es el mal mismo en el mar, causante de muertes y tragedias a muchos marineros. Ofrece una moneda de oro a aquel marinero que sea primero en ver y avisar sobre Moby Dick. Esto emociona a la tripulación; sin embargo, el primer oficial Starbucks no ve con buenos ojos este accionar.
Resulta que Ahab había perdido la pierna cuando enfrentó por primera vez a Moby Dick; el capitán se enredó con el animal al intentar matarlo, por lo que su pierna quedó cerca de su boca y este se la arrancó. Pasó meses tendido en una hamaca con dolor y jurando su venganza; no obstante, al ser capitán de un barco, y si quería que le volvieran a asignar otro, debía mantener una supuesta cordura; pero al momento de zarpar, y ya lejos de cualquier autoridad superior, el capitán Ahab hace uso de sus facultades y arropa su tripulación en su deseo de venganza.
El capitán Ahab, dentro de su locura, por la experiencia del tiempo, sabía que los marineros podrían rebelárseles; por el aburrimiento y el poco incentivo que promete la búsqueda de una ballena por todo el globo terráqueo por tanto tiempo, crearán un ambiente hostil. El capitán Ahab decide entonces dar caza a las ballenas que sean vistas, aunque este siente indiferencia.
La primera ballena es cazada por el segundo oficial Stub, y la tripulación celebra su logro con mucho augurio, pero en este capítulo del libro, se demuestra que el segundo oficial Stub es alguien grosero con sus inferiores, y a veces se sobrepasa con la crueldad. El capitán Ahab observó la caza de la primera ballena, pero al momento en que subían su cuerpo al barco, este se encerró en su camerino.
Aquí Ismael, además de ir desarrollando la historia del barco Pequod, hace énfasis en los oficios del ballenero, desde el arponero hasta los limpiadores, la honrosa y peligrosa tarea de cazar al animal más grande del mundo, la simbología religiosa, filosófica, social e importante de la pesca ballenera. Los aportes económicos y el uso de su aceite como de suma importancia en el mundo. A veces Ismael también se desvía en contar lo sabido de la ballena hasta ese entonces, su anatomía, los distintos tipos de ballenas que se conocen, la representación de la ballena en el arte y las opiniones acerca de Moby Dick como ser blanco en la historia. Ismael decide entonces emprender, como una voz universal, todo lo referente a los cetáceos, el gran trabajo que realiza como conocedor de ballenas y su búsqueda científica acerca del leviatán (como él lo describe).
Después de varias ballenas, uno de los observadores ve una mancha blanca en el océano; esta no resulta ser Moby Dick, es un pulpo gigante y blanco, pero este se vuelve un presagio fatal para el futuro del Pequod.
En los viajes balleneros, muchas veces se encuentran con otros barcos que hacen el mismo oficio; la costumbre es que los oficiales o los capitanes se encarguen de entablar una conversación, para compartir noticias y hallazgos sobre las ballenas. A veces sucede que los barcos traen historias y situaciones de gran interés para la tripulación. Una vez, el Pequod se encuentra con uno donde un loco que se hace llamar San Gabriel se hace dueño del barco convenciendo a los marineros de ser un santo; este les presagia que si van en busca de la ballena blanca, van a terminar muertos. En otra ocasión, un barco alemán se hallaba sin aceite de ballena, hasta el punto de pedir prestado al Pequod, pero en eso aparece un grupo de ballenas y se arma una competencia por quién caza primero una ballena, para quedarse con el botín.
Otros encuentros tienen mayor relevancia para el objetivo que buscaba el Pequod. Un día se consigue un barco inglés; el capitán Ahab pregunta si habían visto una ballena blanca, a lo cual responden que ¡sí! Disparado, el capitán Ahad se va al barco inglés. El capitán del navío inglés también había recibido el castigo de Moby Dick; a diferencia de Ahab, este pierde el brazo por la lucha que tuvo con la ballena blanca. Le da información de que el accidente había sido el año pasado por el mar Pacífico. El capitán inglés se molestó al ver que el capitán Ahab, al terminar todo lo que sabía sobre la ballena, el capitán Ahab se retira bruscamente con pataletas. Este encuentro con el barco inglés, junto al descuido del Pequod, genera una fricción en el capitán y el primer oficial Starbuck, el único que podía contrariar al capitán.
Pasado un tiempo después del encuentro con el barco inglés, Queequeg se enferma de gravedad. Su enfermedad lo llevó a pedir como última voluntad al carpintero del barco un ataúd para que fuera arrojado al mar. El carpintero termina el ataúd con Queequeg adentro, que reposa esperando la muerte. Unos días después se va recuperando hasta el punto de recuperarse en su totalidad. Por la falta de un salvavidas perdido por alguna de las cazas, se decide entonces que el ataúd se modifique para que pudiera ser un salvavidas, para el desagrado del capitán Ahad, que cada vez tenía un comportamiento más dictatorial con su tripulación.
El caso es que, por necedad de Ahab, se desvía el barco en una ruta que se encuentra con una tormenta. El Pequod sufre de pérdidas materiales, lo suficiente para que el primer oficial Starbuck se pelee con el capitán por el rumbo, pidiendo que dieran media vuelta para irse a casa; Ahab no oye las súplicas; en cambio, grita y maltrata aún más a su tripulación. El caso es que un rayo incendió una parte del barco, la cual estaba cerca del aceite de ballena recolectado, que es altamente inflamable. El primer oficial Starbuck decide entonces matar al capitán Ahad, antes de que este los mate a todos por su enferma obsesión por la ballena blanca. Cuando el primer oficial tiene el rifle con el que en algún momento Ahad le había apuntado por desobediencia, viendo al viejo Ahad dormido, decide al último instante no asesinarlo.
Logran pasar la tormenta y Ahad, dueño y autoridad suprema del barco, sabe que su encuentro contra Moby Dick se avecina. El capitán tenía razón en ello; días después de la tormenta, se reúne con un barco ballenero llamado «El Raquel». Este les dice que el día anterior fueron atacados por Moby Dick. Una de las lanchas de El Raquel, donde los valientes marineros arponean las ballenas, fue golpeada por la ballena blanca, disparándolos lejos de la visibilidad del barco, por lo cual el barco “El Raquel” buscaba sin cesar a sus marineros perdidos; el capitán del barco “El Raquel” solicitó al Pequod que se uniera en su búsqueda. Una de las razones principales era que el hijo del capitán estaba en la lancha que se perdió. El capitán Ahab, al saber que la ballena blanca está tan cerca, rechaza rotundamente la solicitud y se va al encuentro con Moby Dick.
Parte 4
El capitán Ahab, ya en su locura máxima, decide ser el mismo vigía del barco, por desconfianza de que la tripulación, pensando que los marineros querían volver a casa, no avisara. Una mañana amanece el mar más hermoso de lo habitual, por lo que el capitán Ahab se siente conmovido; el primer oficial Starbuck se acerca a él para charlar. El capitán Ahab le hace saber que lo quiere y que le desea mucha salud a su esposa e hijo, que lo esperan en casa; el oficial le responde que también él tiene una esposa y un hijo en casa, que se devolvieran porque fue suficiente. El viejo insiste en que va a dar caza a la ballena; le propuso que, en caso de ser vista la ballena blanca, no asista a la cacería. En ese mismo instante, Ahad ve un lomo blanco en el océano; era Moby Dick.
La cacería dura 3 días; al primer día, el capitán Ahab parte con sus lanchas para atacar la ballena. La ballena, a diferencia de otras y con una larga experiencia contra los marineros, se alza sobre ellos, partiendo la lancha del capitán Ahab en dos, y sumergiéndose para no dejar rastro.
El segundo día, el capitán Ahab, después de una noche sin rastros de Moby Dick, ve nuevamente la ballena blanca. Con la misma operación del día anterior, intenta esta vez clavarle un arponazo preciso, pero la ballena, sabiendo su ventaja, se oculta en la profundidad del océano, para después violentamente golpear las lanchas por abajo. El resultado del segundo día es una pérdida significativa de materiales y la desaparición de la mano derecha del capitán Ahab.
El tercer día cambia la situación: ahora Moby Dick está cazando el Pequod; el capitán, por tercera vez, sale en las lanchas para darle fin a su némesis. La batalla final termina con Moby Dick destruyendo y casi hundiendo la lancha del capitán Ahab, pero este aprovecha para clavarle un arpón a la ballena en el caos. Por la desesperación, el capitán no nota que la cuerda está enredada en él, por lo que, como un disparo, el capitán Ahab se va al fondo del océano, arrastrado por Moby Dick. La ballena, encolerizada por el dolor del arpón, ataca todo aquello que flote, por lo que se dirige al Pequod y, de un choque frontal y seco, abre el compartimiento de la nave inundándola, matando a todos los marineros del Pequod, a salvo Ismael.
Ismael estaba con el capitán en la lancha al ser arrastrado por Moby Dick; todo estaba inundado, por lo que se aferró a uno de los pocos objetos que tenía al alcance, el ataúd de Queequed convertido en salvavidas. Divago un día y medio por el océano hasta que El Raquel, en su búsqueda por los marinos perdidos, rescata al escritor de este libro.
Análisis de “Moby Dick”
La obsesión del capitán Ahab

En Moby Dick logramos observar que el odio es un motor de fuerza del humano que en gran medida ayuda a la perseverancia. Ahab, a falta de una pierna y adversidades que a cualquier alma lo hubieran hecho retroceder, su odio supera todos los retos para encontrar por fin su destino, pero el buen destino no está preservado para los indolentes. A pesar de la batalla que él creía que era su existencia, arrastra con ella a muchas almas inocentes a una muerte injusta. El dolor esparcido no solo por vidas que se pierden por el deseo de un anciano loco, sino a los familiares que dependían de los recientes muertos y las familias que no vivirán en paz el resto de sus días.
La irresponsabilidad de Ahab, cegado por su egoísmo, ironiza que su supuesta lucha entre el hombre contra el mal, al mismísimo diablo hecho ballena blanca, era una historia de insignificancia para todos los involucrados, incluso Moby Dick, que ni siquiera presta mayor atención a su mayor odiador. El cachalote blanco, la supuesta leyenda que aterrorizaba a los marineros y los barcos balleneros, no era más que una ballena que se defendía de sus cazadores, como cualquier hombre se defiende cuando se encuentra en peligro su vida.
La inmortalizada lucha de Ahab es una consecutiva derrota humillante por los 4 encuentros entre el capitán Ahab y Moby Dick, y que se da fin, no por un golpe de la ballena encolerizada con el capitán; más bien es una muerte justa provocada por el mismísimo Ahab y su obsesión. Logró, sí, herir a la ballena, pero el muy breve momento de satisfacción y gloria pasa factura y se cobra todo lo que Ahad cargó consigo, una muerte provocada por el descuido y sin culpas de nadie.
La creencia de que el odio es el catalizador y empuje de nuestra existencia es válida, pero lastimosamente es cegadora a la comprensión y a la razón. Ahad tuvo la oportunidad de una redención con su tripulación y su primer oficial Starbuck, sabiendo que él tenía familia, pero cuando un pequeño brillo de lucidez entra en el capitán, para proteger al inocente de un final desastroso, ya es muy tarde.
El odio nos crea suficientes razones para creer que lo que hacemos es correcto. Los casos en el mundo son infinitos donde se usa el odio para infectar las mentes de los ciudadanos, creyéndoles como Ahab, que están en una lucha inmortal e increíble ante algo que no existe, y que solo puede llevar a un trágico final. ¿Cuántas veces no nos hemos encontrado en una cruzada supuestamente importante en nuestra historia? ¿Nos hemos puesto a pensar si estas supuestas tendencias de chocar contra otros individuos llevan a algún lado?
Es normal tener una visión errónea de las cosas; lo que es anormal es que, a sabiendas de que es errónea, se defienda como absoluta. Lo curioso de esto es que hay muchos más del segundo grupo que del primero.
José M. León
