George Orwell: Biografía y Libros

Una mirada del autor de “1984” y “Rebelión en la Granja”


En un mundo de grandes cambios, los talentos del pasado dejan de tener relevancia en el presente; la sociedad se proyecta con un crecimiento acelerado, sin plena conciencia de lo que construyen o desarrollan, desconociendo las fuerzas que los gobiernos tienen en sus manos. Los escritores tienen una tarea abismal en comprender lo que les rodea y lo que deben concientizar velozmente para no caer en el olvido. George Orwell, siendo su verdadero nombre Eric Arthur Blair, le sucedió lo contrario. Cada vez el mundo necesita de sus escritos para comprender los peligros de la falta de libertad, del pensar, y las estrategias y métodos que los gobiernos usan para el control social. En una actualidad pujante en estructurar los cimientos sociales hacia la vigilancia y el control, disfrazado con el discurso de unión. No deja su vida indiferente a sus escritos, vivió en plena época de guerras del siglo XX, entró de relleno en los nuevos imperios y criticó ferozmente tanto las ideologías contrarias a su pensar como el mismísimo partido al que perteneció. Sobrevalorando más lo humano, por encima de cualquier otra cosa. Esta es la vida de George Orwell.

Biografía

George Orwell (Eric Arthur Blair) nació en Bengala, India, cuando aún era una colonia británica. En el seno de una familia ciertamente acomodada para la zona. Su padre era un funcionario de categoría menor en la administración pública de la India. Según sus escritos, pertenecía a aquella clase social media-baja que pretende mostrarse con un estatuto que no equivale a sus ingresos.

A los dos años se trasladó a Marjorie, y cuando empezó la secundaria, hubo dos aspectos que lo hicieron destacar del resto de sus compañeros de clase, su extrema inteligencia y su pobreza. En Inglaterra, a diferencia de la India, su casta era baja, aquella con ínfulas de grandeza, pero cuyos ingresos no justificaban el estatuto que se creían. Su rendimiento le permitió una beca en la prestigiosa escuela de Eton, donde vio luz sus primeros escritos en una revista universitaria. Pese a su talento, no se matriculó en la universidad; en cambio, se enlistó en la policía imperial en la India, por lo que se trasladó a Birmania, que actualmente sería el país Myanmar (esta decisión se debió a una tradición familiar).

Trabajó por 5 años como policía, antes de volver a Inglaterra. Fue un funcionario ejemplar y cumplió sus roles asignados, pero hubo un inconveniente que le marcó profundamente: el trato injusto y clasista contra el pueblo birmano por parte del imperio británico. Se avergonzaba de cómo sus compatriotas despreciaban a los nativos, y creía firmemente en que el imperialismo británico abusaba en la explotación de los recursos en Birmania. De esta experiencia nació su primera novela, “Los días en Birmania”, una novela que combina hechos reales con personajes ficticios que se criticaba la poca empatía de los europeos. También vinieron algunos ensayos después de publicación.

Su aflicción por sus vivencias en Birmania, y el gran entusiasmo en convertirse en escritor, sumado a sus observaciones sobre aquella indiferencia en la separación de clases, y la nula empatía y violencia de sus amigos oficiales con los birmanos, lo llevó voluntariamente a ser indigente. Perteneció a la clase más baja de París y Londres, una manera de acercarse a los desprotegidos y entender las razones por las que se llega a tal estado.

Pasó un tiempo trabajando como lavaplatos en París y en los campos de lúpulo en Kent. Después de año y medio viviendo de esta manera, escribió “Sin Blancas en París y Londres”, que le dio reconocimiento internacional, vanagloriándose como un escritor de conciencia, aislado y sumamente sensible. Sin Blancas en París y Londres se puede llamar un tratado de la indigencia, la pobreza que narra el día a día de los indigentes, alcohólicos, extranjeros y exiliados, y cómo se puede llegar a tales extremos.

Por pena a la opinión que tuviera su familia contra él, todos sus libros fueron firmados con el pseudónimo de George Orwell. Es notorio que en sus libros conviven sus ideales, que vienen desde el anarquismo hasta el socialismo. En 1936 se fue a España para apoyar a los republicanos en su guerra civil. Obtuvo el rango de subteniente, pero poco tiempo después, cuando se fue al frente, fue herido en el cuello. El tenso panorama que vivió en Cataluña, cuando dentro de su propio bando republicano se traicionaba unos a otros, lo hizo huir en 1937, para posteriormente en 1938 publicar uno de sus mejores libros, “Homenaje a Cataluña”. Homenaje a Cataluña es uno de los mejores trabajos del autor, aunque el libro ha sido polémico por ser una crítica abierta de la represión interna del bando republicano. Noam Chomsky lo considera uno de sus libros favoritos, pero también tiene sus detractores, como algunos historiadores que tienen un posicionamiento mayormente de izquierdas.

En la Segunda Guerra Mundial quiso enlistarse en el ejército, pero no pasó los exámenes médicos; aun así, colaboró con su país y el mundo, dirigió el servicio indio de BBC unos pocos años. En 1943 se convirtió en editor literario del Tribune. Se convirtió en un prolífico periodista; su defensa de un socialismo libertario y descentralizado era característica de su trabajo, muy distinto a la opinión general del Partido Laborista británico. Podemos enmarcar el año 1943 como uno de los más importantes para George Orwell. En pleno comienzo del fin de la Segunda Guerra Mundial, la traición de Hitler hacia Stalin y la nueva y frágil alianza entre el Reino Unido y la Unión Soviética, un trabajo corto, pero poderoso, vio luz, un libro que cambió su vida, “Rebelión en la granja”. Una fábula que describió con impresionante exactitud las causas y el cómo ocurrió la primera gran revolución comunista en el mundo “La revolución bolchevique”. Los animales, bajo las enseñanzas del gran cerdo, instauran en la granja el animalismo (alocución al comunismo), donde ellos mismos, de manera igualitaria, reparten el trabajo para una vida con mayor dignidad; el problema yacerá cuando unos animales más inteligentes se consideran más dignos que otros. Algunas editoriales rechazaron publicar la obra por el retrato que se le daba al nuevo aliado del país en contra del nazismo, y su gran parecido con Stalin.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, con las ganancias obtenidas por Rebelión en la granja, se compró una casa aislada en la isla de Jura, en las Hébridas. Progresivamente, noto que su salud iba empeorando con el paso de los días. En sus tiempos como indigente por los estratos más bajos de Londres y París, pescó tuberculosis, que se fue desarrollando con el pasar de los años.

Los últimos años de su vida trabajó en lo que sería su última y más importante obra, “1984”. Fue un libro considerado uno de los 100 libros más relevantes en la historia de la humanidad.

Publicada su obra en 1949, solo Orwell pudo ser testigo de las primeras semanas de su publicación, ya que, entre hospitales bajo las afecciones de la tuberculosis, en los últimos días del primer mes de 1950, George Orwell fallecería, dejándole a la humanidad un legado que sigue vigente hasta el día de hoy.

Es notorio asegurar que Orwell es uno de los escritores más humanos y críticos que la humanidad ha tenido, con la capacidad intelectual y moral de hacer público los errores, las faltas y las estrategias detrás de los gobiernos con intenciones autoritarias. Más valiente aún, reconocer que sus creencias e ideologías fallaron en algunos ámbitos, y enfrentar a sus amigos y colegas por la búsqueda inquebrantable de la verdad.

Hombre de mundo, reservado, solitario y preocupado. Capaz de llegar a los extremos de la indigencia, ir al corazón de países asiáticos y pelear con cada editor que se opusiera a incomodar a las grandes potencias. Un ejemplo de hombre que fue capaz de cambiar los paradigmas usando solamente la tinta y la creatividad; Orwell, pese a la polémica que puede tener en ciertos sectores, estará presente como un genio de su época, un ilustrado y sensible artista que quiso lo mejor para la libertad y la felicidad de todos los humanos.

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